¡Hola Sukis!
Cuando ya la ciencia avala que jugar es maravilloso para envejecer bien
De pequeños podíamos pasar una tarde entera haciendo un puzle, jugando a las cartas, construyendo cualquier cosa o inventándonos unas reglas que probablemente no entendía nadie. Después crecimos… y parece que alguien decidió que jugar era cosa de niños.
Pues resulta que los adultos estamos volviendo a jugar. 🎲
Los juegos de mesa, los puzles, las construcciones, las miniaturas, los juegos de cartas e incluso aquellos juguetes que nos recuerdan a nuestra infancia están viviendo una nueva juventud. Y detrás de esta tendencia hay algo mucho más interesante que la nostalgia.
Queremos divertirnos sin mirar una pantalla
Pasamos demasiadas horas conectados. Trabajo, WhatsApp, redes sociales, noticias, vídeos… incluso cuando descansamos seguimos mirando una pantalla.
Por eso empieza a resultar casi revolucionario sentarse alrededor de una mesa y decir: ¿echamos una partida?
No hay notificaciones. No importa quién ha publicado qué. Durante un rato solo existen las personas que tenemos delante.
Y quizá eso explique parte del éxito.
A los 40 también necesitamos jugar
Hay algo que olvidamos cuando acumulamos responsabilidades: divertirse porque sí también forma parte de una buena vida.
No todo nuestro tiempo tiene que ser productivo.
Podemos hacer un puzle de 1.000 piezas, montar una construcción, jugar al UNO con nuestros hijos, recuperar la baraja española durante una sobremesa o reunir a unos amigos para descubrir quién es incapaz de perder sin enfadarse. 😜
Lo curioso es que muchos adultos estamos regresando precisamente a aquellas cosas que nos entretenían antes de que nuestra vida estuviera permanentemente conectada.
Quizá no sea casualidad.
Tal vez jugar de nuevo sea simplemente otra forma de recordar algo que ya sabíamos cuando éramos pequeños: no necesitamos hacer algo importante para que nuestro tiempo haya merecido la pena.
Y ahora dinos, Suki… ¿a qué juego de tu infancia volverías hoy mismo?
