3 Cambios para tener una casa fresca y veraniega sin gastar

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 ¡Hola, Sukis! 🪑

Tres cambios para una casa más fresca 🌿



Cuando llega el verano, hay días en los que parece que el calor se ha instalado en casa con intención de quedarse. Abres las ventanas, cierras persianas, pones el ventilador… y aun así notas que el salón está como para cocer garbanzos.


Pero antes de pensar en comprar muebles nuevos, cambiar medio dormitorio o dejarte un dineral en decoración, hay algo importante que recordar: muchas veces no necesitamos gastar más, sino mirar nuestra casa de otra manera.


Con tres cambios sencillos puedes conseguir que tu hogar se vea más ligero, más luminoso y, sobre todo, mucho más fresquito. Sin obras, sin compras impulsivas y sin tener que pedir un préstamo para sobrevivir a julio. 😅


1. Guarda lo que da sensación de calor

En invierno nos encanta tener mantas en el sofá, cojines mullidos, alfombras gruesas y rincones llenos de cosas bonitas. Pero en verano, todo eso puede hacer que la casa se vea más pesada.


No hace falta tirar nada. Solo guardar durante unos meses aquello que abriga visualmente.


Retira las mantas del sofá, guarda los cojines más oscuros o de terciopelo, enrolla las alfombras gruesas y despeja las mesas auxiliares. Verás que, de repente, el salón parece respirar.


El verano pide espacios más despejados. Una casa con menos cosas a la vista transmite calma, orden y hasta parece que tiene dos grados menos, aunque el termómetro diga otra cosa.


Puedes dejar solo uno o dos cojines claros, una bandeja bonita con una vela y una planta. No necesitas más.


2. Cambia los textiles por los que ya tienes


Los textiles son uno de los trucos más rápidos para cambiar una casa sin gastar dinero. Seguro que tienes en algún armario sábanas claras, manteles de algodón, fundas de cojín antiguas o incluso alguna colcha fina que no utilizas desde hace tiempo.


Saca los blancos, beige, rosa empolvado, verde salvia o tonos arena. Son colores que reflejan más luz y hacen que cualquier habitación se vea más limpia y luminosa.


Si tienes un mantel bonito que ya no usas para comer, puedes colocarlo sobre una mesa auxiliar. Una sábana de lino o algodón puede convertirse en una cortina ligera. Y una funda de almohada puede hacer de funda de cojín si tiene un estampado veraniego.


No hace falta que todo combine como una revista. Una casa bonita también tiene personalidad, historia y cosas que se han ido encontrando por el camino.


3. Lleva la sensación de verano a los rincones


El tercer cambio no cuesta nada: deja que el verano entre en casa.


Abre las ventanas a primera hora de la mañana, cuando todavía corre algo de aire. Baja persianas cuando el sol apriete y vuelve a ventilar al caer la tarde. Parece algo básico, pero hacerlo bien cambia mucho la temperatura de una vivienda.


Después, crea pequeños rincones que te den sensación de frescor. Un jarrón con ramas verdes, un cuenco con limones, una jarra de agua con hierbabuena en la cocina o una bandeja con vasos bonitos en el salón pueden cambiar completamente el ambiente.


No necesitas tener una casa perfecta. Necesitas una casa que te abrace cuando llegas cansada, que sea cómoda para tu familia y que te haga sentir bien incluso en esos días en los que fuera no se puede ni respirar.


Este verano, antes de comprar nada, prueba a quitar, mover y reutilizar. A veces, la casa más fresca no es la que tiene más cosas nuevas, sino la que deja espacio para vivir. 💗

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