Escritura que cruje… 📝🙉

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¡Buenos días, queridos amig@s! ✨✨✨

Cuando un sonido abre la memoria 🔊🤯



Continuamos una semana más en este territorio donde los sonidos cuentan historias antes que las palabras. Donde podremos comprobar cómo lo que oímos revela lo que creíamos haber olvidado. Y donde cada sonido es un hilo invisible que tira de la memoria: una puerta que respira, un mechero que hace clic, una gota que cae con demasiada insistencia…


En la escritura terapéutica, estos sonidos, reales, imaginados o recordados, actúan como pequeñas llaves que nos permiten mirar de frente aquello que evitábamos sin darnos cuenta. 🔐🫣


Esto es debido a que el sistema auditivo procesa los estímulos casi al instante. El sonido tarda menos tiempo en llegar al cerebro que las señales visuales por lo que los sonidos provocan respuestas emocionales inmediatas, incluso antes de que razonemos.


De esta forma, los sonidos permiten acercarse a experiencias difíciles con mayor suavidad ya que contiene carga emocional pero no es invasivo visualmente. 🔊💓💓


Desde el punto de vista que nos trae por aquí que es la escritura como terapia, los sonidos se utilizan como:

Disparadores sensoriales para recuperar memorias bloqueadas.

Puentes emocionales para explorar traumas en un entorno seguro.

Anclajes corporales para volver al presente durante la escritura.



La historia que sigue nació justamente así…del ruido insistente de una puerta que parecía tener voz propia. Es una muestra clara de cómo un simple sonido puede convertirse en el corazón emocional de un texto y empujar una historia hacia zonas que no esperabas escribir.


Aquí la tenéis:


⌛“El pasado que respira”⌛


“Cada noche el mismo sonido: tres crujidos, una pausa, y luego ese gemido largo, casi humano.


¡No fallaba! Al caer la noche, la puerta volvía a cerrarse sola, con ese mismo sonido húmedo, como un suspiro contenido.


Al principio pensaba que era la madera vieja así que probó a engrasar las bisagras, dejarla abierta, cerrarla, sujetarla…Nada cambió.


Pronto empezó a notar que se trataba de un patrón: tres crujidos, una pausa, y luego el gemido largo.


A veces, en su desesperación, con la cabeza apretada con fuerza bajo la almohada, le parecía que la oía llamarla por su nombre. Con ese tono entre lamento y reproche que conocía tan bien.


Era la voz de su padre, agrietada por el alcohol y con esas formas autoritarias que usaba para controlarlo todo.


Durante años creyó haberla dejado atrás en la vieja casa, pero ahora se dio cuenta que cada crujido nocturno le devolvía un fragmento de él.


Una madrugada, cansada, se acercó a la puerta con la oreja pegada a la madera.


Cerró los ojos y lo vio: el vaso cayendo al suelo, el olor a whisky, la respiración densa de su padre mezclada con el chirrido de la puerta del dormitorio. Siempre entraba sin llamar. Siempre con ese sonido antes de su sombra: tres crujidos, una pausa, y luego el gemido largo.


Retrocedió un paso. Y entonces lo oyó de nuevo.


Su nombre, apenas un susurro, filtrándose por la rendija con el tono exacto de cuando él la llamaba para disculparse. Tarde, torpe, con esa condescendencia que dolía más que los gritos.


Pero el sonido respondió quebrando el silencio. La puerta siguió abriéndose sola, despidiendo un suspiro largo, casi humano. Y entonces lo comprendió: la puerta no lo contenía a él, sino a lo que ella aún no había sido capaz de perdonar.


Se apartó despacio y, por primera vez, no corrió. Solo escuchó.


Y entre los crujidos, por primera vez oyó su propia voz contundente respondiendo:


 - Ya puedes irte.”



Y quizá, al terminar esta historia, te preguntes cuál es tu sonido. Te invito a escucharlo. A dejar que te señale un recuerdo, una herida, una pregunta. 🤔❓


Y cuando lo encuentres… ¡Ponlo en papel! 😃📝


¡Hasta la semana que viene, fieles lectores! 💫💫💫



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4 comentarios

  1. Inma, cada semana logras emocionarme, pero esta historia me ha tocado especialmente. Qué manera tan delicada y profunda de mostrar cómo un simple sonido puede abrir caminos de sanación. Gracias.

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  2. ¡Muchas graciasss, nena!!🤗🤗🤗 Lo que realmente sana es ser consciente de lo que nos activa ese sonido y escribirlo rápido para liberar todo aquello que nos produce ese recuerdo o episodio! ¡Hazme caso!

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  3. En esta ocasión, no tengo ningún sonido que me haga recordar nada especial. En esta historia como en otras tantas, logras llegar a los lectores de una forma tan directa que nos conviertes en protagonistas de las mismas. Nuevamente genial. "C"

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  4. ¡Muchas gracias por tus palabras, SC!🤗🤗 Seguro que si te estrujas un poco la cabeza hay algo por ahí... Por ejemplo... ¿No hay ningún sonido que te recuerde a tus perritas o a tus gatas cuando te llamaban para que le dieses de comer, las llevaras a pasear o se pusieran contenta cuando legabas a casa?? Ya me contarás.. 😜

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