De "Cerrar la boca" a "Abrir la libreta" 🤐📖

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¡Hola de nuevo, amig@s!✨✨✨

Cómo la escritura salvó mi pijama de renos. ✍️🛟🫎



Si el miércoles pasado el objetivo fue “cerrar pestañas", este miércoles toca “cerrar boca" ¿O no? 🤔


Aquella mañana de enero de vuelta a la normalidad después de Reyes, embutida en mi pijama de renos (que ahora me apretaba más de lo que recordaba), observaba aterrada a mi archienemiga. 🫣


Ahí estaba el odiado cuadrado de cristal frío escondido bajo el lavabo, esperando para darme la temida, aunque esperada, “noticia". Sentí, porque ya lo había experimentado en otras ocasiones, que mi valor como ser humano dependía de los dígitos que ese artefacto estaba a punto de mostrarme. Con el corazón latiendo como si estuviera a punto de confesar un crimen, puse un pie sobre la superficie… 💓😱


- "Por favor, sé buena conmigo" - susurré, como si la balanza tuviera sentimientos.


Los números bailaron un vals macabro antes de detenerse en una cifra que me sentó como un jarro de agua helada. Automáticamente, mi cerebro activó el "Modo Catástrofe". Una voz interna empezó a gritarme: «¡Te lo dije! Eres un desastre. ¡Todos los años igual! ¡Ya no tienes edad para ir ganando peso que ahora cuesta mucho más soltarlo! ¡A comer lechuga y a llorar hasta mayo!». 😵‍💫🥬😭


Me senté en el borde de la bañera, derrotada. Estaba a punto de seguir el guion de todos los años: castigarme, odiar mi reflejo, probarme la ropa a ver si alguna me quedaba bien y flagelarme con el enorme montón del “No” para terminar consolándome con un paquete de magdalenas por la pura ansiedad del fracaso. 🧁🧁🤢


Pero entonces, algo hizo clic. Miré mi cuaderno de escritura terapéutica que había dejado sobre el taburete. Recordé el consejo que tantas veces daba en este blog: «Tú eres la guionista, no la espectadora»


Me imaginé con una gorra de directora de cine y un megáfono gigante. Me levanté, me miré al espejo y, con un gesto firme, hice una señal de "Corten" con las manos. 🎬📣📝


- ¡Basta! Este guion ya lo he rodado mil veces. ¡Resulta aburrido! Quiero un giro de trama. ¡Ahora mismo! - dije en voz alta.


Fui directa a la cocina donde el "diablillo de la culpa" me sugería que saltarme el desayuno era un buen castigo. Pero, la directora, tenía otros planes. Acababa de decidir que mi felicidad no podía estar a merced de la gravedad y que en lugar de hacer dieta me iba a proponer cuidar a esa mujer que vivía dentro de ese pijama de renos. 🧘🏻‍♀️🛀💆🏻


Así que abrí mi cuaderno y escribí con letra firme tres acciones para mi personaje:

  1. Preparar un desayuno que sepa a mimo, no a castigo (un bol de avena con frutas de colores, como si fuera  el cuadro al óleo de un bodegón).

  2. Salir a caminar 20 minutos escuchando mi música favorita, no para "quemar calorías", sino para que el sol me dé en la cara.

  3. Al final del día, anotar  tres cosas que mi cuerpo hizo bien (como subir las escaleras o darle un abrazo fuerte a alguien).


Al terminar de escribir, sentí que el peso en mis hombros, el de la culpa, se desvanecía. La balanza seguía en el baño, pero ya no era una jueza; era solo un trozo de cristal y metal.


El final de la película de ese día no incluyó una transformación física milagrosa, pero sí algo mucho más potente: una protagonista que se miró al espejo y, por primera vez en mucho tiempo, se guiñó un ojo. 🪞😉


- "Prepárate mundo" - pensó mientras cerraba su cuaderno. - "Porque hoy el guion lo escribo yo". 💫💫💫


¡Vaya!¡Al final no todo consiste en “cerrar la boca”! 🤷🏻‍♀️


Coged vuestra libreta y escribir 3 acciones que os cuiden, mimen y os hagan directoras del guion de vuestras vidas. ¡Ya veréis como, una vez más, la escritura os ayuda!


¿Sabes ya cuál es la primera frase del nuevo guion de tu vida hoy? Déjamelo en los comentarios. 🤓🤓


¡Hasta el miércoles que viene! 👋🏻👋🏻👋🏻





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1 comentario

  1. Definitivamente, tenemos que cambiar el guión de nuestra vida.... Pero ainss... cuesta lo más grande. Pero el consejo es maravilloso. Como siempre un extraordinario relato y consejo.

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