¡Hola, Sukis!
«A él le quieres más». A veces respondemos enseguida: «¡Qué tontería!».
Nos duele escucharlo porque sabemos cuánto queremos a nuestros hijos. Sin embargo, negar su conclusión no nos permite entender qué le está haciendo sufrir.
Los hermanos comparten madre, pero no exactamente la misma experiencia de ella. Entre un nacimiento y otro aprendemos, cambiamos y atravesamos circunstancias distintas. Eso explica algunas diferencias; también nos invita a reconocer lo que podemos reparar.
Primero, escuchar sin defendernos. «¿Cuándo te has sentido menos querido?» abre una conversación mucho más útil que enumerar todo lo que hacemos por él. Conviene pedir ejemplos: quizá habla de los permisos, de nuestras palabras o de que siempre interrumpimos su conversación para atender al pequeño.
Después, revisar nuestra conducta. No todo es una percepción equivocada. La investigación relaciona el trato parental menos favorable con dificultades emocionales y de comportamiento, aunque esas asociaciones no explican por sí solas cada familia. [6]
Podemos empezar con gestos concretos:
- Reservar un rato a solas con cada hijo, sin pantallas ni comparaciones.
- Evitar etiquetas como «el responsable», «la difícil» o «mi niña buena».
- Explicar las diferencias de normas por edad, necesidades y responsabilidades.
- Observar a quién escuchamos, justificamos o reprendemos con más frecuencia.
- Pedir perdón por una desigualdad concreta y cambiarla.
La justicia no siempre consiste en dar exactamente lo mismo. Un hijo puede necesitar más ayuda académica y otro más acompañamiento emocional. Lo importante es que ninguno tenga que competir por nuestra atención o demostrar que su problema merece existir.
Al mayor también podemos decirle: «Contigo fui más rígida. Estaba aprendiendo y siento haberte hecho daño». Reconocerlo no debilita nuestra autoridad; nos permite ejercerla con honestidad.
No necesitamos conseguir que nuestros hijos dejen de comparar de un día para otro. Necesitamos que encuentren pruebas cotidianas de que tienen un lugar propio en la familia.
Esta semana, pregunta a cada uno: «¿Qué podría hacer para que te sintieras más acompañado por mí?». Escucha la respuesta antes de prometer nada.
Este artículo está diseñado y mejorado con IA, para resonar con el público de Sukigonbee, ofreciendo una reflexión profunda y estrategias prácticas que invitan a la acción y al diálogo.
