El compañerismo también hace mejor tu trabajo

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¡Hola Sukis!

No tienes que ser amiga de todos tus compañeros, pero trabajar rodeada de respeto, ayuda y pequeños gestos de humanidad puede cambiar por completo una jornada laboral.



Pasamos muchas horas de nuestra vida trabajando. A veces incluso más tiempo con nuestros compañeros que con algunas personas de nuestra propia familia. Por eso, el ambiente que encontramos al llegar al trabajo importa mucho más de lo que pensamos.


Y aquí entra en juego algo tan sencillo como el compañerismo.


No significa que tengamos que ser amigos íntimos, quedar los fines de semana o contar nuestra vida privada. Significa entender que al otro lado de la mesa hay una persona que también puede tener un mal día, estar preocupada por algo o necesitar una mano en un momento determinado.


Preguntar «¿necesitas ayuda?», cubrir cinco minutos a alguien que tiene que hacer una llamada importante, compartir información que puede facilitarle el trabajo o simplemente saludar al llegar son gestos pequeños que construyen un buen ambiente.


Pero cuidado: ser buena compañera tampoco significa cargar siempre con el trabajo de los demás.


El compañerismo debe ser recíproco. Ayudar no es permitir que alguien se aproveche de nuestra disposición, igual que trabajar en equipo no significa asumir continuamente responsabilidades que corresponden a otra persona.


Quizá ahí esté el equilibrio: colaborar sin dejarnos utilizar, poner límites sin perder la amabilidad y entender que podemos competir profesionalmente sin convertir al compañero en enemigo.


Un buen sueldo importa. Las condiciones laborales importan. Poder crecer profesionalmente también.


Pero levantarte por la mañana sabiendo que vas a encontrarte con personas que te respetan, te ayudan cuando lo necesitas y se alegran sinceramente cuando algo te sale bien también tiene un valor enorme.



Cinco pequeños gestos para practicar hoy

No hace falta organizar ninguna actividad de equipo para mejorar el ambiente. Podemos empezar por cosas muy sencillas:


  • Saluda y despídete. Parece obvio, pero marca una enorme diferencia.
  • Reconoce el trabajo bien hecho. Un «te ha quedado genial» también se agradece entre compañeras.
  • Ofrece ayuda cuando puedas, sin asumir sistemáticamente tareas que no te corresponden.
  • No alimentes rumores. Si alguien no está delante para explicarse, quizá sea mejor no participar.
  • Pregunta antes de juzgar. A veces esa compañera que hoy está más seca simplemente está teniendo un día horrible.


Y una última propuesta: mañana haz conscientemente una cosa que facilite el día a una compañera sin esperar nada a cambio. Puede ser algo diminuto. Probablemente ella lo recuerde más de lo que imaginas.


Porque un buen compañero no hace desaparecer el trabajo.


Simplemente consigue que algunos días pesen un poquito menos.


El equipo de Sukigonbee ha redactado este artículo y lo ha revisado y mejorado con herramientas de inteligencia artificial.

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