La vivienda necesita soluciones, no eslóganes

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¡Hola Sukis! 

El caso de Mari Carmen ha reavivado la protesta por la vivienda. 

Imagen creada con IA

Como madre, me preocupa que el debate termine enfrentando a quienes necesitan un hogar con quienes han trabajado para comprarlo.


El caso de Mari Carmen ha vuelto a llenar la calle de pancartas y a situar al Sindicato de Inquilinas en el centro del debate. Al ver las movilizaciones, es difícil no recordar la fuerza que tuvo el 15M y la política que nació después. Me pregunto si alguien intentará convertir de nuevo el malestar social en un nuevo proyecto electoral. Es una impresión mía, no una intención que pueda atribuir al sindicato.


Lo que sí sé es que ajustandose a la ley se le ha dado a una mujer de 87 años que necesitaba una solución digna, adecuada a sus circunstancias y sin más incertidumbre. Incluso con el debate que ha tenido estas semanas atrás. Y también sé que el problema de la vivienda para los jóvenes no se arregla buscando a otro ciudadano al que quitarle lo suyo.


Como mujer, madre, esposa y española, me inquietan las propuestas de expropiar viviendas de grandes tenedores o fondos. Porque esto abrirá un precedente. Entiendo la indignación ante los alquileres imposibles y las prácticas especulativas. Pero convertir la expropiación en el gran eslogan deja sin responder la pregunta principal: ¿dónde van a vivir las próximas generaciones?


Una vivienda expropiada no crea un barrio nuevo ni aumenta por sí sola las casas disponibles donde hacen falta. Nuestros hijos necesitan suelo, construcción, alquileres asequibles y opciones reales para comprar. Necesitan también parques, transporte, colegios y espacios donde puedan imaginar una vida propia y formar una familia si así lo desean. Esa es una tarea de las administraciones, y exige planificación durante años, no solo consignas para una manifestación y un tiempo concreto.


Yo apoyaría medidas que dificultasen la compra especulativa por grandes fondos extranjeros, incluidos impuestos disuasorios si resultan viables. También exigiría más vivienda pública bien gestionada. Pero me niego a aceptar la idea de que la aspiración de un joven solo pueda cumplirse arrebatando a otro lo que consiguió con su trabajo o invirtió legítimamente.


Me parece lamentable el uso de Mari Carmen para crear una reivindicación que además no se ajusta ni a su caso. Utilizar a los jóvenes bajo falsas premisas y promesas. Los jóvenes merecen oportunidades. Deberiamos exigir al Gobierno que construya viviendas y barrios donde puedan vivir, en vez de enfrentar a unos vecinos con otros.



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