Educar sin Sermones a través de Peliculas

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¡Hola, Sukis! 

Adolescentes, benditos niños grandes que todo lo saben...👦



Hay conversaciones que nunca salen bien cuando empiezan con un "tenemos que hablar".


Sin embargo, existen otras que nacen casi sin querer. Mientras aparecen los títulos de crédito. Mientras recogéis las palomitas. O durante el viaje de vuelta a casa.


Por eso me gusta tanto el cine como herramienta para educar.


No porque una película vaya a cambiar a un adolescente de la noche a la mañana, sino porque le permite mirar los errores de otro sin sentirse juzgado.


Y ahí ocurre la magia.


Cómo elegir la película adecuada 🎬

No se trata de poner cualquier película. La clave es escoger una historia en la que tu hijo pueda verse reflejado, aunque no lo admita.


Busca una película en la que el protagonista tenga una edad parecida a la suya, esté viviendo una situación similar o afronte el valor que te gustaría transmitirle: responsabilidad, amistad, esfuerzo, respeto, autoestima o gestión de los errores.


No le digas antes por qué la has elegido. Deja que la historia haga su trabajo.


Lo bonito es que tú no tienes que decir nada

No hace falta parar la película para dar un discurso. No hace falta explicar la moraleja.


Los adolescentes detectan enseguida cuando intentamos convertir una película en una clase.


Simplemente mírala con él. Ríete. Sorpréndete. Disfrutad de la historia. La conversación llegará sola.


Después de la película…

En lugar de preguntar:

—¿Has aprendido algo?


Prueba con preguntas mucho más abiertas.

  • ¿Cuál crees que fue el mayor error de Peter?
  • ¿En qué momento empezó a actuar como un verdadero héroe?
  • ¿Crees que alguien puede tener mucho talento y seguir siendo irresponsable?
  • Si hubieras estado en su lugar, ¿qué habrías hecho diferente?
  • ¿Qué personaje te pareció más maduro?


No busques respuestas perfectas. Escucha. Muchas veces los adolescentes hablan de sí mismos cuando creen que están hablando de un personaje.



Educar sin sermones

La responsabilidad no aparece el día que cumplen 18 años. Se construye poco a poco. Con pequeños errores. Con decisiones. Con oportunidades para equivocarse y volver a intentarlo.


Hay películas que nos recuerdan precisamente eso: que crecer no consiste en hacer cosas espectaculares, sino en aprender que cada decisión tiene consecuencias.


Y quizá esa sea la conversación más importante que puedes tener con tu hijo.


Una conversación que empezó... sin que ninguno de los dos se diera cuenta.


💗 Porque, a veces, las mejores lecciones no llegan desde un sermón. Llegan desde una historia compartida en el sofá.

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