¡Buenos días, querid@s Sukis! ✨✨✨
Gambas, aplausos y otras excusas para escribir…🦐👏
Hoy toca bajar del cielo estrellado, y dejar a un lado a los extraterrestres, para aterrizar en un ejercicio de escritura que solo supone el reto de escribir por mero placer. 🫶🏻
Como se trata de combinar los beneficios de la escritura con la parte totalmente lúdica de la misma, os propongo un tips que puede dar mucho juego. 🤓🤓
No es complicado y permite escribir una historia, que es de lo que se trata, llegando cada uno hasta donde su creatividad lo lleve.
Para cultivar el hábito de escribir, resulta más útil entrenar la observación y el uso del lenguaje que perseguir continuamente grandes argumentos. ✅
Aquí tenéis, a modo de ejemplo, mi relato con el tip de hoy:
**Crea una escena en la que alguien es confundido con otra persona y recibe un premio inesperado.
“La implacable culpabilidad me reconcome por dentro, aunque no me impide disfrutar de mi “no merecido” momento de gloria. Sea como sea, merecido o no, tengo en mi mano el galardón más deseado por todos los de mi sector. Cómo dicen ahora “Solo ocurre lo que tiene que ocurrir” y la realidad es que el brillante trofeo está en mis manos en este momento. ¡Por algo será!
Asistí con desgana, cómo cada año, al congreso anual donde lo único que me atraía era la comida, la bebida y la estancia en un hotel de 5 estrellas que pagaba la empresa. No tenía ninguna motivación ni expectativa más. Allí elegían y premiaban a l@s que habían sido l@s mejores de ese período. Así que conocedor de que yo no me hallaría entre ell@s me limitaba a desconectar y disfrutar de la suculenta, aunque algo minimalista comida.
Tuvo que darme un buen codazo mi compañero, abstraído como estaba en comerme las gambas con cuchillo y tenedor, para que fuera consciente de que el nombre que repetía el director de la ceremonia por tercera vez era el mío. ¿El mío? Estaba claro de que se trataba de un gravísimo error así que dejé los cubiertos, limpié mi boca con la refinada servilleta y me dispuse a subir al escenario a aclarar tan tremenda equivocación.
Cuando con toda determinación me entregaron el trofeo y, entre vítores, fotos, periodistas y aplausos, me pasaron el micrófono y me invitaron a hablar, sencillamente no fui capaz de aclarar el entuerto. Por alguna misteriosa razón mi nombre se había colado por error en la lista de los premiados, pero en ese preciso momento todos los allí presentes esperaban de mí un bonito discurso de agradecimiento. Y así lo hice, con la misma determinación y contundencia. No quise plantearme qué ocurriría el lunes cuando llegara al trabajo y me llamara mi jefe. Lo que sí decidí fue “disfrutar el momento” así que volví a mi mesa, coloqué el galardón delante de mi plato y continué comiendo gambas entre “enhorabuenas” y golpecitos en la espalda de mis compañeros ¡Qué ricos me supieron aquellos crustáceos!
Cómo veis para escribir unas líneas no es imprescindible que tengamos una magnífica trama. Cuando la trama es sencilla, las palabras cobran protagonismo y el lenguaje adquiere un papel fundamental. La elección de un verbo preciso, una metáfora sugerente o una descripción bien construida pueden transformar una situación cotidiana en una experiencia literaria. 🖊️📒💫
Una pequeña idea, observada con atención y expresada con cuidado, puede convertirse en un texto plenamente satisfactorio. 🔝🔝
Espero que os haya servido esta reflexión para animaros a escribir un relato y, si os apetece, lo compartáis con tod@s nosotr@s en comentarios del Blog. 🙏🏻🙏🏻
¡Os espero la semana que viene, amig@s! 🙌🏻🙌🏻🙌🏻


Madre mía lo que estoy aprendiendo contigo, jamás pensé que utilizaría el anglicismo "tip" y ...
ResponderEliminarEstaba yo en el supermercado haciendo la compra semanal y tachando de la lista lo que ya había echado en el carro, cuando un hombre impecablemente vestido se me acercó y me dijo muy educadamente que le acompañara al departamento de administración, el hombre cuando vio dibujado en mi cara el signo de interrogación, me dijo, tranquila no pasa nada.
Le seguí empujando el carro hasta el despacho y jamás pensé que pudiera haber en un supermercado un despacho tan bien decorado aunque sin exceso.
Me invitó a que me sentara ( yo pensando que les reclamaría si se descongelaba la tarta de chocolate que había comprado) cuando apareció una mujer y muy sonriente se acercó hacia mí y me dijo sin más preámbulos: por el seguimiento de ventas que hacemos por los tickes de caja, la vamos a premiar con un año gratis de consumo de tabletas de chocolate con almendras, dado que lo adquiere con frecuencia.
Ufff!!! respiré tranquila y súper contenta por el regalo tan apetecible, lógicamente le agradecí el regalo
Cuando estaba saliendo del despacho, pensé... cómo sabrá esta mujer si yo consumo chocolate con almendras si es la primera vez que voy a ese supermercado
"C"
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👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻 ¡Qué maravilla, SC! Una muestra excelente de cómo algo cotidiano se convierte en una historia que genera curiosidad y expectación sólo con un ingenioso uso del lenguaje ¡Las palabras en manos de alguíen creativo son magia pura! Muchas gracias por compartir con nosotr@s y a seguir leyendome y escribiendo!! 😜🤗🤗🤗🤗🤗
EliminarCuando escuché mi número, pensé que era una broma. Había comprado una papeleta de la rifa a mi vecina Rosa, al entrar por compromiso y apenas recordaba que la llevaba en el bolso. De repente, el presidente anunció: ¡El número ganador es el 99! Miré mi papeleta. Ponía 66. Lo giré un poco y, antes de que pudiera reaccionar, Matilda, una vecina que está en todo, gritó: ¡Ella, ella, lo tiene! Entre aplausos me empujaron hasta el escenario. Me entregaron el premio y el micrófono. ¿Quieres decir algo? Dijo el Presidente. La verdad, era que no, pero... Sonreí nerviosa y dije: Supongo... que la suerte aparece cuando menos la esperas. Todos aplaudieron. Entonces apareció D. Adrían agitando su papeleta y gritando: ¡Oigan, el 99 lo tengo yo! El silencio se hizo. El presidente comparó ambos números, giró mi papeleta varias veces y terminó riéndose y diciendo: Hay que reconocer que se parecen bastante. Pensé tierra tragame, me hice la loca confundida, pero al final, Don Adrían que me conoce desde pequeña, me preguntó: ¿Qué nos ha tocado? Le conteste: Un patinete, el se río y dijo: para tu hijo. Que los míos están ya muy creciditos. Y así es como gracias a Matilda y Adrían estoy en el hospital esperando a que escayolen al niño, por caerse del patinete.
ResponderEliminar🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 ¡Un final espectacular! ¡Buenísimo! ¡Me encanta cómo reflejas lo subjetivo que puede ser lo de "tener suerte" en un momento dado! ¡Gracias por compartir! ¡Te esperamos en el próximo! 😃😃😃
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