Escritura para vaciar cajones…🖊️📒📴

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¿Cómo seguís, Sukis? ✨✨✨

La vida secreta de lo que guardamos 🤫



Siguiendo con la típica limpieza de principio de año, vamos a abrir hoy ese cajón que todos tenemos. Si, ese. El cajón del "por si acaso". En el fondo, debajo de unas pilas gastadas y un menú de pizza de 2018, vive él: un cable negro, enrollado sobre sí mismo, que no encaja en ningún dispositivo que tienes en casa. 📴📴


¿De dónde vino? ¿Era de una cámara digital de 2004? ¿De un Nokia que podía sobrevivir a una caída desde un quinto piso? Nadie lo sabe. Pero ahí está, ocupando espacio y acumulando polvo. Aunque su vida no siempre fue ese exilio entre pelusas.


¿Qué tiene que ver esto con nuestra salud emocional? ¡Mucho! Ese cable es la metáfora perfecta de esos pensamientos o recuerdos que guardamos "por si acaso", pero que ya no conectan con nuestra vida actual. Están ahí, ocupando RAM emocional, simplemente porque nos da miedo tirarlos. 😬😬


El Ejercicio de hoy: "La vida secreta de los objetos olvidados" consiste en elegir un objeto inútil de nuestra casa y escribir su biografía.

  • ¿Cuál fue su época de gloria?

  • ¿Por qué cree que todavía lo guardas?

  • Si pudiera hablar, ¿qué te reclamaría?


Aquí os dejo, para no perder la costumbre, un pequeño relato a modo de ejemplo:

 

“Confesiones de un cargador en espera”


“Vivo en el estrato más profundo del olvido, justo debajo de un pasaporte caducado y tres pilas AA que no sirven para nada. Mi cuerpo de goma negra, antes flexible y orgulloso, ha adoptado la forma permanente de un nudo.


Durante años fui imprescindible. Sin mí, las noches acababan antes de tiempo y los viajes eran tragedias griegas, nada funcionaba. Yo conectaba y alargaba todo lo que estaba a punto de apagarse. Tenía un lugar, un propósito y un enchufe asignado ¡Era el rey del escritorio! Cargaba teléfonos, ánimos y urgencias. Mis venas de cobre transportaban megabytes de conversaciones, recuerdos, risas pixeladas, paisajes de vacaciones y esa foto de su perro que todavía la hacía sonreír.


Un día me soltó del enchufe con cuidado, como si todavía importara. “Luego lo miro”, dijo. Y ese “luego” me mudó al cajón. Desde entonces vivo en el cajón del “por si acaso”, junto a un auricular desparejado, el manual de instrucciones de un microondas que ya ni siquiera fabrican y una llave que nadie sabe qué abre. Aquí dentro el tiempo no pasa: solo se acumula.


Yo sé perfectamente por qué me guarda. No es por utilidad, ambos sabemos que ya no hay nada que use esta clavija obsoleta, sino por superstición tecnológica: el miedo irracional a que, el día que me tire, aparezca mágicamente el dispositivo perdido y necesite, precisamente, mis servicios. Desde aquí he visto pasar mudanzas, rupturas, promesas nuevas. He oído cerrar el cajón muchas veces, siempre con prisa, siempre sin mirarme. Yo seguía listo, enrollado, esperando un futuro que no era mío.


Esta mañana me harté de su indecisión, de que me usara como un amuleto contra el paso del tiempo, para un pasado que ya expiró.


Cuando metió la mano buscando frenéticamente ese clip que nunca aparece, me tensé. Con un movimiento calculado me enganché a su reloj. La obligué a sacarme a la luz, arrastrando tras de mí un viejo ticket de cine y una moneda de dos céntimos. Mientras luchaba por desenredarme, si hubiera tenido voz le habría susurrado:

«Suéltame de una vez. Estoy esperando a que me liberes. Tu vida ya no tiene esta ranura, y yo ya no tengo nada que cargar».

Mientras el cajón volvía a cerrarse, me dejé caer de nuevo al fondo. Porque ambos sabíamos que, a pesar de mi protesta, todavía no tenía el valor de cerrar este cajón para siempre…

Ojalá ella aprendiera lo mismo que yo: que no todo lo que fue útil merece seguir ocupando espacio, y que a veces, ¡soltar no es perder…es dejar de vivir a oscuras!”

 

Os preguntareis para qué sirve esto. 🤷🏻‍♀️🤷🏻‍♀ ️ Os lo cuento…Al darle una historia a algo externo y absurdo, estamos entrenando la capacidad de observar nuestras propias "cargas" con distancia y humor. A veces, escribir sobre un cable viejo es la forma más fácil de empezar a escribir sobre nosotros mismos sin que nos duela tanto. 💔💔


¿A qué esperáis? ¿Sabéis ya qué guardáis en vuestro cajón del “por si acaso”? ¡Pues escríbelo y cuéntamelo en los comentarios! 💬💬💬


¡Hasta el miércoles que viene, amig@s! 🙌🙌🙌





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4 comentarios

  1. Buenos días Inma! Es verdad! Siempre guardamos cosas que jamás volvemos a utilizar. En mi caso está costumbre quizá venga apoyada por mi madre, nunca tiraba nada que estuviera en buenas condiciones. Un "por si acaso" que a ella le venía de los tiempos de escasez. Hoy día no hay ese peligro, pero ahí sigue, guardado en nuestra primera memoria. Lo mismo que ahí siguen las viejas premisas que ya no nos sirven para esta vida. Gracias por recordarlo y a limpiar cajones!

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    1. A ver... En aquellos tiempos era lo que tocaba 😔😔 Ahora, por suerte, podemos permitirnos el lujo de tirarlo todo cuando tomemos esa decisión y si luego nos hace falta lo compramos y ya esta! 🤷🏻‍♀️ Más complicado es deshacernos de las viejas premisas... pero no dejaremos de intentarlo!! 💪💪💪

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  2. Un montón de cosas que ya no sirven ocupando un montón de espacio. Hay que limpiar no uno sino varios cajones. De este mes no pasa.

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  3. 👏🏻👏🏻👏🏻 Así me gusta... ¡Con determinación! De éste mes que no pase!!😂😂😂😂

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