Letras con Efecto…

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¡Buenos días, querid@s lectores! ✨✨✨

…Cuando una silla vacía tiene mucho que decir.





¿Recordáis que os prometí una sorpresa la semana pasada? ¡Aquí la tenéis! 🎁


Llevamos mucho tiempo encontrándonos aquí, entre ejercicios, historias, recuerdos y juegos con las palabras.


Ya hacía tiempo que me apetecía llevar todo eso un poquito más allá: salir de la pantalla y compartirlo en una sala, alrededor de una mesa y con los bolígrafos preparados.


Y precisamente tal día como hoy de la semana que viene voy a pasar de las palabras de este blog a las palabras compartidas cara a cara. 👥👥


El próximo miércoles día 7 por la tarde comienza mi taller presencial de escritura. Dos horas de escritura creativa y terapéutica en el que no vamos a buscar grandes escritores, sino algo mucho más interesante: personas dispuestas a jugar con las palabras, experimentar, reírse, recordar, imaginar y dedicarse un ratito. ✍🏻📒😃


Os dejo toda la información en la imagen por si algun@ de vosotros se quiere animar a acompañarnos.


No creáis que porque esta publicación es un poco atípica os vais a librar de que os proponga un tip de escritura ni de que lo ponga en práctica escribiendo una historia con él. 😜😜


Os propongo un ejercicio que nos va a hacer descubrir cómo una silla vacía tiene mucho más que decir de lo que imaginábamos.


  •  Imagina que frente a ti hay una silla vacía. Puedes sentar en ella a quien quieras: alguien que ya no está, alguien que vive lejos, alguien con quien tienes algo pendiente… o incluso tu yo de hace veinte años.

  •  Y escribe un pequeño diálogo de 10-12 líneas.

  • La única regla es que la persona de la silla también tiene que contestarte.

 


¡Os descubro a continuación a quién he sentado en esa silla! 🪑


«La silla vacía»

G: Mamá ¿qué haces ahí sentada atravesándome con esa mirada escrutadora?


I:  Nada, hija. Pensaba en quién me iba a decir que aquella barriga que masajeaba de bebé por los gases, ahora estaría hinchada porque lleva dentro a un pequeño ser.


G: Como dicen… ¡Es ley de vida, pero la verdad es que yo tampoco lo hubiera imaginado! ¡Con el pánico que me daba y las veces que he dicho dije que jamás pararía!


I: Tu embarazo demuestra lo que es el amor de una madre: estar dispuesta a superarlo todo por sus hijos. Incluso para que tu niño tenga una hermanita y no esté solo.


G: Así es… Tal cual.


I: Aprovecho ahora esta conversación para pedirte que te detengas un momento a reflexionar un poco.


G: ¿Reflexionar? ¿Un poco? ¡No me asustes! ¿Sobre qué, mamá?


I: Piensa en cuánto nos importáis y en cómo eso nos convierte en hipocondríacas guerreras, dispuestas a todo por vosotros.


G: Si, sí, eso lo he experimentado en mis propias carnes. ¿Y…?


I: Pues que espero que comprendas que ese afán de protegeros justifica que seamos esos seres pesados, indagadores, desconfiados, etc, que tanto odiáis en alguna etapa de vuestra vida.


G: Bueno… un poquito detective sí eras. Siempre preguntando: “¿Has comido?”, “¿Has llegado?”, “¿Llevas el abrigo?”, “¿Seguro que estás bien?”.


I: ¡Pues empieza a comprenderlo porque es justo en lo que ya has empezado a convertirte tú y en breve será multiplicado por dos! Jjjjjjjj


G: ¡Yo nunca te he odiado, mamá! Y ahora que lo pienso… algunas de tus preguntas sí tenían sentido. Pero no te vengas arriba… ¡sigues siendo un poquito pesada!


I: Lo sé… Solo quería decirte: ¡Bienvenida al club de las madres pesadas e incomprendidas!”

 

Ahora os toca a vosotr@s sentar a alguien enfrente y dar rienda suelta a vuestra imaginación y si queréis dar un paso más a compartirlo con tod@s en los comentarios del blog. 🗯️🗯️


¡Os espero por aquí y/o por el taller el miércoles día 7 a las 18.00 horas! 👋🏻👋🏻👋🏻







 


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1 comentario

  1. Una charla tan original y imprescindible entre una madre y su hija .

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