Miki, te escribo a ti y a toda la comunidad, porque tienes razón en algo de lo que yo he sido mi propia testigo.
Hoy quiero contaros a todas algo que ocurrió hace ya tiempo, pero que sigo recordando como una de las etapas más maravillosas de mi vida: pude cuidar de mi hijo hasta que cumplió tres años.
Y digo pude porque, con los años, he comprendido que aquello fue para mi un gran privilegio.
Estuve allí para sus primeras cosas, verlo descubrir el mundo que le rodeaba, para las comidas interminables, las siestas juntos, los juegos y esos días normales que entonces parecían uno igual que otro y que ahora recuerdo con una gran ternura.
No todo era perfecto, a veces parecian días interminables, pero no por él, teniamos una rutina y el era muy bueno de pequeño. Pero cuando empezo a parlotear y a moverse apenas descansas y hay momentos en los que necesitas cinco minutos de silencio.
Pero si algo tengo claro es que volvería a hacerlo.
Porque mientras yo pensaba que simplemente estaba protegiéndolo y cuidando de él, también era consciente de que estaba viviendo una etapa que no volvería a repetirse.
Los niños crecen tan deprisa que casi no nos damos cuenta. Un día necesitan que estés pendiente de absolutamente todo y, poco a poco, empiezan a soltarte la mano.
Estoy de acuerdo con lo que decís en Sukigonbee de que no existe una única manera correcta de criar a un hijo. Cada familia tiene sus circunstancias y muchas madres tienen que volver a trabajar mucho antes de lo que desearían. Otras quieren hacerlo y también está bien.
Esta es simplemente mi experiencia. Pero fue y es el mejor recuerdo hoy por hoy de mi vida.
Yo tuve la posibilidad de estar con mi hijo durante aquellos primeros tres años, gracias a mi marido que fue un pilar fundamental para nosotros y hoy, mirando atrás, no pienso en lo que dejé de hacer durante ese tiempo. Pues sinceramente si lo pienso, nada hubiera sido más importante. Fue una época más ajustada, pero llenísima de amor. Y eso tiene un valor incalculable.
Pienso en la suerte que tuve al vivir esos momentos y espero que mi hijo, que sé que no recuerda, pero ese amor lo sintió, hoy es un niño seguro, amoroso y bendecido por mi amor.
Gracias por escucharme y deseo que publiques mi carta y así mostrarsela a él.
Un fuerte abrazo, Manoli
Desde Sukigonbee
Gracias, Manoli, por compartir tu historia con nosotras. A veces no somos conscientes de que algunos de los días más cotidianos de nuestra vida terminarán convirtiéndose en nuestros recuerdos más queridos.
