Emprender sin depender del multinivel

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¡Hola Sukis!

Hay otras formas de convertir nuestro talento, conocimientos y capacidad para vender en un negocio propio sin necesidad de construir una red de distribuidores.



Durante mucho tiempo he observado el marketing multinivel con cierta curiosidad porque, sobre el papel, resulta tremendamente atractivo: una inversión inicial relativamente pequeña, una empresa que ya ha creado el producto, una marca detrás, formación y la posibilidad de generar ingresos no solamente con tus ventas, sino también mediante un equipo. El problema aparece cuando dejamos a un lado los testimonios de quienes han llegado arriba y miramos las estadísticas. Un estudio publicado en Financial Planning Review recoge investigaciones anteriores con porcentajes de pérdidas extraordinariamente elevados y señala también un estudio de AARP en el que aproximadamente tres de cada cuatro participantes perdieron dinero o simplemente quedaron en tablas. La propia FTC analizó recientemente las declaraciones de ingresos de 70 compañías de marketing multinivel y encontró que, en los MLM estudiados, la inmensa mayoría recibió 1.000 dolares o menos al año y que, en al menos 17 de ellos, la mayoría de participantes no obtuvo ningún ingreso. Además, muchas cifras publicadas ni siquiera descontaban los gastos necesarios para desarrollar la actividad.


Esto no significa que nadie pueda ganar dinero con el multinivel. Evidentemente hay personas que lo consiguen y algunas construyen negocios muy rentables. Tampoco creo que todas las compañías MLM deban confundirse con sistemas piramidales ilegales, porque no son lo mismo. Mi reflexión es otra: si una persona tiene capacidad para vender, crear contenido, organizar reuniones, captar clientes, hablar delante de un grupo, utilizar las redes sociales y dedicar varias horas semanales a desarrollar una actividad, quizá debería preguntarse qué ocurriría si empleara todo ese esfuerzo en construir un activo propio. Porque esas habilidades también pueden utilizarse para crear una pequeña tienda online, ofrecer servicios profesionales, impartir talleres, organizar eventos, desarrollar productos digitales, trabajar como comercial independiente, crear contenido especializado o construir una marca personal alrededor de aquello que realmente sabe hacer.


Para mí, ahí está la gran alternativa al marketing multinivel: pasar de construir la red de otro a construir nuestro propio negocio. No necesariamente hay que inventar un producto revolucionario ni invertir miles de euros. Una persona que sabe de maquillaje puede impartir talleres; alguien que domina la organización puede ofrecer servicios; quien cocina especialmente bien puede crear formaciones, experiencias o contenidos; una persona con conocimientos profesionales puede convertirlos en asesorías, cursos o pequeños eventos. Incluso es posible combinar varias fuentes de ingresos. La diferencia fundamental es que cada cliente conseguido, cada seguidor, cada contacto, cada euro invertido en publicidad y cada hora dedicada están fortaleciendo una marca que nosotros controlamos.


Por eso, si alguien me preguntara hoy qué haría antes de entrar en un multinivel, mi respuesta sería sencilla: primero analizaría qué sé hacer y por qué estaría alguien dispuesto a pagarme. Después intentaría venderlo a diez personas. Sin grandes estructuras, rangos ni promesas de ingresos futuros. Diez clientes reales pueden enseñarnos muchísimo más sobre un negocio que cien presentaciones motivacionales. Y si descubrimos que existe demanda, entonces sí: profesionalizar, mejorar, reinvertir y crecer. Emprender siempre implica riesgo, pero puestos a asumirlo, personalmente prefiero dedicar mis esfuerzos a construir algo que, con el tiempo, pueda decir que verdaderamente es mío.


Nota editorial: Este artículo ha sido redactado por el equipo de Sukigonbee y posteriormente revisado, mejorado y optimizado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

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