San Juan: fuego, memoria y condena 🔥💭⛓️‍💥

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¡Buenos días amig@s! ✨✨

La noche de las hogueras…🔥🔥🔥



A diferencia de la protagonista de mi historia no acostumbro a pasear de noche por la playa, pero necesitaba inspirarme y salí a buscar un poco de fresco y de calma, escapando por un rato del huracán de energía en que se había convertido mi nieto de dos años.🌪️👶🙌🏻


Y entonces, la congoja en un primer momento y el bullicio después, me dejaron perpleja. La playa y el paseo marítimo eran un hormiguero de personas al cien por cien de actividad. 💯x 💯


Lo bueno de las vacaciones, al menos para mí, es no saber en el día que vivo, y en esta ocasión esto jugó en mi contra ya que choqué de bruces con la celebración de las hogueras de San Juan y todo lo que eso conlleva. ⏳🗓️


Según pude recordar en ese momento mientras observaba la escena que tenía ante mí, toda esta algarabía provenía originariamente de una fiesta pagana en la que se encendían hogueras para dar la bienvenida al solsticio de verano el 21 de junio. Más tarde el cristianismo la señaló según su calendario como el día en que Zacarias, padre de San Juan Bautista, mandó encender una hoguera para celebrar el nacimiento de su hijo. 🌞👨🏽‍🍼


Una vez inmersa en el gentío me di un corto paseo observando con curiosidad y así fue como se me vino a la cabeza esta pequeña historia. 🤔


Os la dejo por aquí y os recuerdo que… no hacen falta grandes tramas, solo mirar con atención a nuestro alrededor, poner a trabajar nuestra mente y soltar la pluma.🧐🙄✍️


“Cómo todos los años, o como todos los días, camino sin rumbo por la playa. No termino de comprender esa fascinación que el mar ejerce sobre mí. Soy adicta al roce de las olas golpeando mis tobillos, al cosquilleo de la arena sobre las plantas de mis pies que noto que activan la circulación de mis piernas. Detesto a la gente que pasea o corre ensimismada en sus pensamientos o hablando entre ellos y no se apartan a mi paso. Me incomoda. Hoy hay demasiada gente, demasiado ruido, demasiado calor, música, quioscos de comida y bebida, puestos de globos infantiles. No participo ni siento que forme parte de todo este batiburrillo de gritos, risas y olores.


A lo lejos la veo. Se alza en mitad de la playa como una montaña de fuego. Las llamas rugen altas y vivas lanzando chispas que escapan hacia el cielo simulando pequeñas estrellas.


Me acerco y observo atónita las llamas que alcanzan varios metros de altura retorciéndose e inclinándose al son que marcan las ráfagas de viento. Esta noche hace mucho aire también. Noto los reflejos anaranjados y rojizos que iluminan mi cara y la de los osados que se acercan más.


A pocos metros el mar refleja el resplandor del fuego que esa noche, como aquella otra de hace cinco años, es el corazón de la fiesta: un símbolo de renovación, de deseos lanzados al fuego y de magia que me arrastra cada año, en la Noche de San Juan, hasta el mismo fuego en que aquel novio despechado me empujó con todas su fuerza y rencor al centro de la hoguera. Me devoró fiero antes de que consiguieran sacarme de allí cuando yo ya había abandonado mi cuerpo y ascendía como las pavesas de fuego hasta otra constelación.


Y cada año, o cada día, paseo de noche por la playa y lo rememoro atrapada en ese bucle infernal que ya no disfruto.”


¡Ya sabéis…espero vuestros pequeños relatos en los comentarios del Blog! ¿Te animas? 🙏🏻🙏🏻


¡Hasta la semana que viene, si así lo deseas! 💫💫💫




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