De camino a lo desconocido…🚶🏻‍♀️👁️‍🗨️

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¡Buenos días, querid@s Sukis! ✨✨✨

…con el estómago lleno de preguntas ❓❓❓



¡Ya de vuelta de mi retiro! Deseando volver para contaros la experiencia. Aunque confieso que ésta empezó mucho antes de llegar al Campamento. 🏕️😃


Empieza el viaje. No en el retiro. En el trayecto, en el coche avanzando hacia un destino incierto, en la maleta cerrada a rebosar de objetos un tanto peculiares, en la angustia que genera saber que vas a estar una semana sin el móvil y sin ningún otro dispositivo digital…🚗🧳📵


Y mi cabeza haciendo ruido con pensamientos como: ¿Y si no encajo? ¿Y si es demasiado intenso? ¿Y si no pasa nada? ¿Y si salgo distinta… y eso me da miedo? 💭🫣


Sentía una mezcla extraña entre ilusión y vértigo. Mi mente necesitaba saber el plan, el horario, el resultado. Me di cuenta de que no saber a lo que iba era exactamente lo que necesitaba. Porque en la vida tampoco sabemos casi nada… solo fingimos que sí. 😶‍🌫️😶‍🌫️


Esta misma incertidumbre del viaje se presenta a diario en nuestras vidas:

  • El miedo a escribir una página en blanco.

  • El miedo a empezar algo sin saber cómo terminará.

  • El miedo a cambiar.


Pero la incertidumbre no es enemiga de la escritura; es más bien su combustible. Por eso os propongo aprovecharla en forma de Tip de escritura como terapia: “Escribir desde el no saber” ✍️📖

1.  Escribe una página empezando por: “No sé qué va a pasar, pero…”

2.  No planifiques demasiado.

3.  No corrijas.

4.  No releas hasta el final.


Para no perder la costumbre os dejo por aquí un texto utilizando este tip con una reflexión sobre mi experiencia en el Campamento al que he asistido:


No sé qué va a pasar, pero cuando pude respirar hondo, y sin haber sido demasiado consciente, me descubrí montada en aquel coche con tres personas desconocidas camino de un retiro llamado “Campamento de la Transformación”


En ese instante me di cuenta de que el viaje al Campamento no empezaba al llegar. Empezó en el momento exacto en que decidí asistir totalmente a ciegas y acepté soltar el control ¡Y os garantizo que no es nada fácil!


Durante unos días, el mundo de fuera se queda en pausa. Los mensajes ya están enviados, las prisas aparcadas, las obligaciones cerradas. Llegas más ligera, casi sin darte cuenta, como quien deja una mochila en la puerta antes de entrar en un lugar especial.


No era un campamento de actividades frenéticas ni de horarios imposibles. Era más bien un territorio de pausa. Un lugar donde respirar más hondo, mirar hacia dentro y permitir que lo que tenga que moverse… se mueva.


Allí todo invitaba a la presencia. Cada gesto, cada conversación, cada silencio compartido tiene algo de ritual sencillo, de momento que importa. El grupo deja de ser un conjunto de desconocidos y empieza a sentirse como una pequeña tribu que camina junta durante un tramo del viaje.


Lo sentí, sobre todo, cómo un espacio para volver a uno mismo. Para escucharte sin ruido alrededor. Para recordar cosas que el día a día suele tapar: lo que sientes, lo que necesitas, lo que aún sueñas.


Quizá lo más bonito de la experiencia sea precisamente eso: que nadie llega siendo el mismo que se va. Porque cuando te permites parar, abrirte y compartir desde lo auténtico, algo dentro siempre encuentra la forma de transformarse.


Y al final, cuando vuelves a casa, descubres que lo que parecía un simple campamento ha sido en realidad un pequeño viaje hacia ti mismo.


Hay experiencias que no se explican del todo… se sienten. Y este campamento es una de ellas.”

 

Pero no por ser un espacio espiritual estuvo exento de muchas anécdotas del día a día que me reservaré para ir contándolas, poco a poco, en estas publicaciones. 🤦🏻‍♀️😅


Así que os dejo, hasta la semana que viene, deseando de leer vuestras pequeñas historias en las que “no sabíais que iba a pasar, pero…” 🧐🧐


¡Hasta el próximo miércoles, amig@s! 🙌🏻🙌🏻🙌🏻




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3 comentarios

  1. No sé qué va a pasar, pero acabo de decir que sí a algo sin preguntar demasiado… y eso nunca acaba siendo normal. Igual descubro un talento oculto, hago el ridículo monumental o termino comiendo algo rarísimo. Pero bueno, si sale mal, al menos tendré una buena historia que contar. 😅

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  2. Es bueno coger espació y encontrarte a tí mismo con paciencia y sabiduría, así podemos conocernos mejor. La desconexión del exterior es buena de tarde en tardé.

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  3. No sé q va a pasar,pero me aventuro a pasar un día en la playa ,sin móvil, sin música, escuchando sólo el mar y el viento(q x cierto es helado,duele) . Sintiendo el sol en la cara aunque no se note q calienta.
    Todo termina antes d lo esperado ya q se hace difícil aguantar en la orilla, con la humedad .
    Ha merecido la pena ?
    Muchísimo, hay más vida fuera d casa y sobre todo en una playa donde no hay un alma, pero dos horas d paz hace q la vida se sienta como si no tuviese fin...

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