«¿Qué tal el día?». «Bien»: cinco maneras de conversar con tu hijo adolescente

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¡Hola Sukis!

Ideas para abrir conversaciones cotidianas con más curiosidad y menos prisas.




«¿Qué tal el instituto?». «Bien». «¿Qué habéis hecho?». «Nada».

La conversación dura unos segundos y tú te quedas pensando cómo puede pasar tantas horas fuera de casa sin tener nada que contar. Quizá esté cansado, tenga la cabeza en otra cosa o simplemente no le apetezca hablar en ese momento.


Podemos probar otras formas de acercarnos, dando espacio para que la conversación encuentre su momento.



1. Cambia la pregunta general por algo concreto

Recupera un detalle que te haya contado: «¿Al final hicisteis la exposición?» o «¿Cómo ha salido el entrenamiento?».


Pregunta porque te interesa la respuesta. Si encadenas asuntos sin detenerte en ninguno, la conversación puede parecer una lista de comprobaciones.


También puedes empezar contando algo de tu propio día y dejar que participe si quiere.



2. Busca momentos sin tanta presión

Dar un paseo, preparar la cena o hacer un trayecto juntos puede ofrecer una oportunidad para hablar.


Cuando surja una conversación espontánea, intenta dejar a un lado lo que puedas. A veces ese momento llega justo cuando menos encaja en nuestros horarios.


Si realmente no puedes atenderle, propón otro momento concreto y vuelve tú al tema después.



3. Escucha antes de ofrecer soluciones

Cuando te cuente un problema, prueba a preguntar: «¿Quieres que pensemos qué hacer o prefieres contármelo primero?».


Así puedes saber qué espera de ti. Escuchar su enfado o su decepción no obliga a estar de acuerdo con todo lo que hizo; permite comprender mejor lo ocurrido antes de responder.



4. Cuida las confidencias que te hace

Evita contar delante de familiares o amigos algo que te haya confiado sin comprobar antes si le parece bien.


También conviene separar los problemas. Si te cuenta una discusión con un amigo, procura no aprovechar ese momento para reprocharle las notas o el desorden de su habitación.



5. Acepta una pausa y mantén la disponibilidad

Puedes decir: «Ahora no te apetece hablar. Si luego quieres, estoy aquí».


Respetar un rato de silencio puede convivir con interesarte por cómo está y mantener los límites de casa. Si una conversación termina mal, siempre podéis retomarla cuando estéis más tranquilos.


La confianza también se construye hablando de música, de una película o de algo que os haya hecho reír. Esas conversaciones pequeñas merecen tiempo.

El equipo de Sukigonbee ha redactado este artículo y lo ha revisado y mejorado con herramientas de inteligencia artificial

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